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Historia de Silfla Cys´varine

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Historia de Silfla Cys´varine

Mensaje por Sofi6 el Mar Ene 26, 2016 4:32 pm

Elfa de ojos verdes y cabello rubio ondulado. Desconfiada ante todo, se mantiene alejada de los demás, no muestra nunca su aspecto el cual está cubierto por una capucha. Busca espiar entre las sombras a los que les rodean con el fin de saber más de ellos, así como conseguir lo que le interesa sin importan mucho el coste. Reservada, manteniendo su identidad y nombre oculto. Puede mostrar chispas de simpatía, e interés por lo que le gusta. Alerta en todo momento por el posible peligro que le acecha.
La elfa se sentó frente a la chimenea para secarse la ropa humedecida por la lluvia que le había caído por el camino. Se decidió a sacar un pergamino en blanco, tinta y pluma para escribir alertando de su llegada.
La carta llegó a su destinatario, el cual la abrió y la leyó en voz baja:
[…] Ya estoy a salvo, abuelo. He conseguido huir de aquellos bandidos que me persiguieron durante estas semanas. No podrán descubrirme aquí.
Me he instalado en una Villa donde no parece haber mucho movimiento más allá del normal. Ahora mismo me encuentro en una posada que hay aquí, escribiéndote esto. […]
La escritora de aquella carta había estado viviendo con su abuelo desde su infancia, subsistiendo a base de las sobras desechadas por los mercados que podía robar, ya que su tutor, es decir, su abuelo, ya era demasiado mayor para poder trabajar y mantener a su nieta.
Poco a poco, la niña a la que todos llamaban Cys, fue creciendo en aquel mismo ambiente y su ambición, provocada por la preocupación de que su abuelo viviera en condiciones la vida que le quedaba, iba incrementando. Pasó de robar restos a colarse en los almacenes, de recoger las monedas que la gente dejaba olvidadas en el suelo a cogerlas directamente de las bolsas.
Siempre se había rodeado de los amigos de su infancia, los cuales se dedicaban a lo mismo que ella (no era una ciudad muy rica, sino que la pobreza la inundaba). La catástrofe llegó cuando robó, sin ella saberlo, a quien no debía. Se trataba del cabecilla de uno de los grupos delincuentes más peligrosos del barrio. Controlaban todo lo relacionado con el dinero de la manzana, recaudaban impuestos establecidos por ellos mismos, viniendo a ser como una especie de cacique ilegal, lo que le hacía ser bastante temido.
Echó a correr en cuanto cinco de aquellos hombres se abalanzaron sobre ella. Corría y corría hasta que dio con un callejón sin salida. No quería soltar la bolsa repleta de monedas de oro, ya que aquello significaba meses de comida para ella y su anciano abuelo, aunque eso significaría que el día se le complicase. Cuál fue su error, cuando decidió sacar una pequeña daga que llevaba atada al muslo. Uno de los bandidos se le abalanzó para arrebatarle de sus manos aquello que había robado, con tan mala fortuna que, sobresaltada, le asestó una puñalada fatal. Miró atónita al que fue rápidamente un fresco cadáver y al resto de bandidos que lo lloraban y, en cuanto vio la oportunidad, huyó.
La sangre la revelaba. Algo había pasado. Su abuelo le preguntó numerosas veces, pero ella sólo se limitó a entregarle el oro, a aconsejarle que saliera de aquella ciudad y a despedirse de él. No podría quedarse durante mucho más tiempo en el que había sido su hogar, pues tarde o temprano seguirían su rastro, la encontrarían y la matarían, a ella y a su anciano tutor.
Apenas le dio tiempo a recoger unas cuantas cosas, llegando a Villa Blanca agitada, nerviosa, casi desvalijada, con tan sólo lo puesto. Sólo quería calentarse y confiar en que no la encontraran allá donde se encuentra actualmente. Debería desconfiar de todos, pues no sabría si la espían o no. A día de hoy, sólo conoce que aquel al que le robó, busca venganza por el saqueo y por asesinar a uno de los suyos.

Sofi6

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